domingo, 14 de junio de 2009

{Humanos}


Estaba echado en la entrada de la universidad, fue un mísero pedazo de pan lo que no lo despegó de mi. Era uno de esos perros huesudos, con una sospecha de cola y un pelaje opaco. Serpentíe varias calles para dar con el metro y él (o ella, no me fijé en nimiedades) inmutable a mi lado. Intenté despedirme en los torniquetes, pero sin ser descubierto el can sorteó al guardia y bajó al túnel detrás de mi. Ya le tenía un nombre cuando llegó el vagón repleto, "Velcro" lo miró incrédulo, dio media vuelta y lo perdí la vista. Mientras viajaba con mi brazo atorado entre unos bolsos, supuse que las humillaciones no eran lo suyo.

3 comentarios:

Pablinchi dijo...

buena, me gustó caleta, podriaí tirarlo pal stgo en 100 palabras

Pablinchi dijo...

lástima que tiene 117 xD

Anónimo dijo...

No pude evitar reír con el par de comentarios anteriores AHAHHAHAHAHA a mi también me agradó mucho :) ... habría que preguntarle al Ozzy que opina.

Chao no más, pretensioso.